
Arrogancia, soberbia, altanería; todas estas palabras son sinonimo de vanidad. A veces nos dejamos llevar por ella. Es fácil. Lo difícil es ser discreto, breve, sereno, pausado.
Baltasar Gracián en -El arte de la prudencia- nos sugiere ser discretos: De los afectados se dice que carecen de lo que presumen. Cuanto mejor se hace una cosa más se debe disimular el esfuerzo. (...) El discreto nunca se debe dar por enterado de sus méritos, pues el mismo descuido despierta la atención en los otros. (...)
No te ocurrirá nada que la naturaleza no te haya preparado para soportar. Lo mismo puede ocurrir a tu vecino, pero él se mantiene firme y sale ileso, ya sea por ignorar la experiencia o por que tiene mayor grandeza de espíritu, nos dice Marco Aurelio en sus reflexiones, planteandonos esta pregunta: ¿No es vergonzoso que la ignorancia y la vanidad sean más fuertes que la sabiduría? (...)
Foto:
Elliot Erwitt
Elliot Erwitt
Texto:
Ann Möll
Ann Möll
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