miércoles, 29 de junio de 2011

Lágrima de mar




III

Noviembre llora siempre

lágrimas ocres.

Te aferras al jarro vacío

de claridad que huye.

En ti ha germinado

la voz en minúsculas.

Reconoces el guiño,

no las palabras.

La tristeza difumina la tarde,

es un eco del arroyo.

Su luz, la sílaba

del anochecer.

Una saeta herida

escancia fragancias.

Sus plurales ecos

funden secretos candentes.

Cuando el poeta sedujo a la vida

y el lenguaje y los gestos

delimitaron la máscara.

La pluma dictó su verdad:

la noche es un callejón perdido.

Tú, que recorres sus esquinas,

ves que no está sola la playa.





Foto:
Julian Wasser


Poema:
Enrique Villagrasa



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