
Cuando John Hollis se casó con una jovencita, fue él, probablemente, el único consciente de su diferencia de edad. Sue era demasiado joven e impulsiva para ser consciente de algo así y, en cualquier caso, al principio fueron muy felices juntos. Pasado un tiempo, hubo ocasiones en las que John se preguntó si Sue repararía en algún momento en su edad. Algunas cosas simples e insignificativas, como la gente que conocían, la música con la que habían bailado o los partidos de futbol que habían visto, le recordaban esa diferencia. "Bailas como un ganadero, querido", solía decirle, y después salía a bailar con un hombre más joven. Pero, cuando terminaba la música, ella dejaba a su pareja de baile y caminaba entre las mesas buscándolo como si fuera el único hombre en el salón lleno de humo.

Siempre había sido así, al menos hasta que conoció a Rickey. Desde entonces lo que no había sido más que una vaga especulación, una aprensión para John, se convirtió en un miedo sobrecogedor, en el sentido más estricto. Esquiar, pensó, no le había provocado ese repentino sentimiento de terror y de vértigo al observar la felicidad de Rickey y de su joven esposa mientras hablaban y fumaban en la mesa, frente a él.
Foto 1 :
Jesse Diamond
Foto 2 :
Lucía Baldini
Texto:
John Cheever
Fall River
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