
Antes de que los signos se volviesen para mí descifrables, eran sonidos, y eran los mayores quienes poseían la capacidad de traducir los signos en palabras y con las palabras construir un cuento... De modo que leía escuchando. Y oliendo. Las palabras de las historias estaban indisolublemente ligadas a los olores.
Foto:
Waine F. Miller
Texto:
Giulia Alberico
Los libros son tímidos
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