
Ahora sé que la felicidad es un sentimiento secreto, exclusivo, inquisitorio, dulcísimo y supremamente cruel. Se está protegido como en un palacio de hierro y cemento, con grandes vidrieras; y al mismo tiempo es un reflejo en el agua que no sólo la brisa, sino la simple sombra de alguien que pase, puede alterar, (...) La felicidad no se puede contar. Al igual que la lluvia al resbalar por los cristales dibuja y borra imágenes fantásticas, apenas si se pueden anotar los momentos culminantes que nos permiten entrever la felicidad. (...) Y sé otra cosa acerca de la felicidad: que es muda.
Foto:
Chip Hooper
Texto:
Pratolini
La constancia de la razón
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Chip Hooper
Texto:
Pratolini
La constancia de la razón
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